Lo que cabe en una línea: frases para quien ya no está
Frases para recordar a un ser querido fallecido: cortas y agrupadas para una tarjeta, las redes o para usted, y una forma sencilla de escribir la suya.


Usted está delante de una tarjeta en blanco, o del móvil con el cursor parpadeando, y lleva un buen rato así. Ha escrito «Te echo de menos» y lo ha borrado porque le parecía poco. Ha escrito tres párrafos y los ha borrado porque le parecían mucho. Al lado, el café se ha quedado frío, que es lo que hacen los cafés cuando uno piensa en alguien.
Mi vecina Pilar me contó que para el recordatorio de su madre se pasó una tarde entera buscando la frase perfecta y al final puso la que su madre decía siempre al colgar el teléfono: «Abrígate, que refresca». La gente que la conocía se echó a reír y a llorar a la vez, que es justo lo que pasa cuando una frase acierta.
Porque eso es lo raro de este asunto: no se busca una frase bonita, se busca una frase que suene a esa persona. Aquí tiene muchas, cortas y de uso real, por si alguna le sirve tal cual, cambiada o como trampolín para escribir la suya.
Frases cortas para recordar a un ser querido fallecido
Estas sirven casi para todo: una tarjeta, un mensaje a la familia, el pie de una foto.
1. «Te echo de menos todos los días, pero hoy un poco más». 2. «Sigues aquí, en cada cosa que me enseñaste». 3. «No te has ido del todo: te quedaste en nosotros». 4. «Gracias por todo lo que fuiste. Sigues siendo». 5. «Hay ausencias que ocupan toda la casa». 6. «Me acuerdo de ti cuando menos lo espero, y me alegra». 7. «Tu risa todavía suena en esta cocina». 8. «Quien se ama no se olvida». 9. «Te llevo conmigo, aunque no te vea». 10. «Cada vez que alguien dice tu nombre, vuelves un ratito».
Frases para una tarjeta o un mensaje a la familia
Cuando las palabras van dirigidas a otra persona que también le echa de menos, suele funcionar mejor algo concreto y cálido que algo solemne.
11. «Pienso mucho en vosotros y en lo afortunados que fuimos de tenerle». 12. «Su forma de recibirnos en casa no la olvidaré nunca». 13. «Ojalá estos días estén llenos de buenos recuerdos de ella». 14. «Fue de esas personas que hacen mejor la vida de los demás sin darse importancia». 15. «Aquí estoy para lo que necesitéis, hoy y dentro de un mes». 16. «Me quedo con su generosidad y con aquellas sobremesas eternas». 17. «Le recordaremos siempre con cariño, y con alguna carcajada también». 18. «Gracias por compartir con nosotros a una persona tan querida».
Un detalle: en América Latina sustituya el «vosotros» por «ustedes» y queda perfecto. Y si conoce una anécdota, quizá merezca la pena incluirla. Una sola anécdota pesa más que diez adjetivos.
Frases para redes sociales
En redes la gente lee deprisa, así que lo breve funciona. Suele acompañar a una foto, y la foto ya cuenta la mitad.
19. «Hoy hace un año. Seguimos contándote cosas». 20. «Esta foto es de un domingo cualquiera. Ahora sé que no era cualquiera». 21. «Feliz donde estés, abuela. Aquí te queremos igual». 22. «Mi primer maestro, mi primer chiste malo, mi padre». 23. «Hay personas que no se van: se mudan al corazón». 24. «Te recuerdo con una sonrisa, que es como tú querrías». 25. «Si alguien tiene fotos con ella, me encantaría verlas». 26. «Lo que nos diste no se acaba».
La número 25, por cierto, es de las que más sorpresas trae. Aparecen fotos que nadie sabía que existían, de un viaje de juventud o de una boda de hace cuarenta años.
Frases para uno mismo
Hay frases que no son para enseñar. Son para el cuaderno, para el fondo de pantalla, para decírselas a uno en voz baja en el coche.
27. «Puedo echarte de menos y estar bien a la vez». 28. «Lo que me enseñaste lo sigo usando». 29. «Hoy he hecho tu receta. Me ha salido regular, como siempre». 30. «No te recuerdo por obligación, te recuerdo porque me sale». 31. «Algunos días pesas menos, y está bien». 32. «Te hablo y me contesto con tus palabras». 33. «Estoy aprendiendo a vivir con tu silla vacía». 34. «Gracias por quedarte en los detalles».
Cómo escribir su propia frase
Aquí viene lo bueno. Las frases de arriba sirven, pero la suya, la que solo usted puede escribir, sirve más. Una forma sencilla de llegar a ella:
- Un objeto. Las gafas encima del periódico, el delantal de cuadros, la caja de herramientas. Se puede empezar por ahí: «Tus gafas siguen encima del periódico».
- Una frase suya. Todo el mundo tiene una muletilla. «Ya verás como mañana se ve de otra manera». A veces la mejor frase ni siquiera es de usted.
- Un «todavía». Es una palabra pequeña que hace mucho: «Todavía pongo dos tazas sin darme cuenta».
- La prueba de la voz alta. Si suena a esa persona, ya está. Si suena a tarjeta de gasolinera, a veces basta con quitar adjetivos.
Escribir, aunque sea poco, tiene algo de ordenar la casa por dentro. El psicólogo James W. Pennebaker y Sandra Beall publicaron en 1986 un estudio, ya clásico, en el que pidieron a estudiantes universitarios que escribieran durante quince minutos, cuatro días seguidos, sobre experiencias difíciles. Quienes escribieron sobre lo que pensaban y sentían acudieron menos al servicio médico en los meses siguientes. Desde entonces se ha investigado mucho la llamada escritura expresiva. Uno ya lo intuía sin estudios, claro, pero da gusto que alguien lo midiera.
Algunas personas escriben una frase al día durante una semana y se quedan con la que más les gusta. Otras escriben una carta larga y luego le quitan todo hasta que queda una línea. Las dos maneras valen.
Un lugar donde guardar las palabras
Las frases tienen la mala costumbre de perderse: en un hilo de mensajes, en una tarjeta que acaba en un cajón, en una publicación que se hunde en una semana. Algunas familias prefieren reunirlas en un sitio fijo. En Stella Memoria se puede crear una página en memoria de esa persona, con su historia, fotos, vídeos y hasta grabaciones de su voz, y que la familia y los amigos añadan sus propios recuerdos desde donde vivan; quien la visita puede dejar una vela, unas flores o una oración. La página se queda. Así es una, por ejemplo, en esta página de ejemplo.
Si le apetece leer más sobre lo que viene después de los primeros meses, quizá le sirva esta guía sobre el primer aniversario.
Al final, la frase que elija vale más por verdadera que por perfecta. La de Pilar, «Abrígate, que refresca», no saldría en ningún libro de citas célebres. Y, sin embargo, cada invierno alguien de la familia se la manda a los demás por el grupo, y durante un momento la madre vuelve a estar al teléfono.
Preguntas frecuentes
¿Qué frase corta se puede poner en una tarjeta para alguien que ha fallecido?
Funcionan muy bien las frases sencillas y personales, como «Te llevo conmigo, aunque no te vea» o «Quien se ama no se olvida». Si conoce bien a la persona, añadir un detalle concreto, una costumbre o una frase suya, hace que la tarjeta suene a ella y no a fórmula.
¿Qué escribir en redes sociales para recordar a un ser querido?
Una foto con una línea breve suele ser suficiente: la fecha, un recuerdo pequeño o algo que decía. Muchas personas aprovechan para invitar a otros a compartir fotos o anécdotas, y así la publicación se convierte en un recuerdo colectivo.
¿Cómo escribir una frase propia si no se me da bien escribir?
Un buen punto de partida es algo físico: un objeto, un olor, un gesto. Una sola línea con ese detalle y una palabra como «todavía» o «siempre» suele bastar. Leerla en voz alta ayuda a saber si suena a esa persona.
¿Es raro recordar a alguien con humor?
En absoluto. Muchas familias recuerdan a sus seres queridos con las anécdotas más divertidas, porque así eran. Una frase que hace sonreír puede ser tan cariñosa como una solemne, o más.
Para enviarlo a alguien o para publicarlo.